Técnicas de estudio.
Las técnicas de
estudio se están convirtiendo en uno de los conceptos más importantes en el
mundo estudiantil. Después de ver todo el fracaso escolar que se está
cosechando en los centros educativos, a los estudiantes os queda la opción de
mejorar vuestro rendimiento con normas, trucos, técnicas o recetas de estudio
que puedan mejorar claramente los resultados. Las técnicas de estudio son un
conjunto de herramientas, fundamentalmente lógicas, que ayudan a mejorar el
rendimiento y facilitan el proceso de memorización y estudio.
Mentalízate
Ante todo es
fundamental la mentalización de "tener que estudiar". Si partimos de
la base de que no queremos estudiar el resto sobra. Pero es evidente que ante
la situación social la preparación concienzuda para nuestro futuro laboral es
algo clave. La organización a la hora de comenzar un año escolar es
fundamental.
El estudio
diario, siento decirlo, es casi obligatorio. No consiste en estar delante de
los libros dos o tres horas todos los días. Consiste en ver nuestras propias
necesidades, analizar en que campos o temas tenemos más problemas, cuales son
las prioridades inmediatas (exámenes, y trabajos, presentaciones, etc.), y a
partir de ahí confeccionarnos un horario de "trabajo" diario. Sí,
digo bien, "trabajo" ya que debemos concienciarnos que el estudio,
hasta llegar al período laboral social, es nuestro verdadero trabajo y lo
debemos ver, o por lo menos intentar, como algo inherente a nosotros mismos que
va a facilitar, con toda seguridad, nuestra posterior vida laboral.
Estudiamos para nosotros, para nuestro porvenir (métetelo en la cabeza), no
para nuestros padres.
Organízate antes
de empezar
La organización
es uno de los elementos fundamentales a la hora de empezar a estudiar o a la
hora de comenzar a preparar un examen, una oposición, una prueba, etc.
Falta de método de estudio
A veces el estudiante
pasa muchas horas delante de los libros pero tiene la sensación de
que son horas que le cunden muy poco.
Carecen de un sistema
eficaz de trabajo: apuntes incompletos, difíciles de entender; no tienen
una visión global de la asignatura; tratan de memorizar repitiendo, sin
asimilar; no hacen los deberes en su momento, etc.
No saben como estudiar una
asignatura, no conocen las distintas fases del estudio (lectura inicial,
comprensión, subrayado, elaboración de fichas-resumen, memorización, repasos
sucesivos, repaso final).
Son
desorganizados, no tienen fijadas unas horas de estudio determinadas sino que
cada día van cambiando. Tampoco tienen un lugar fijo de estudio donde puedan
tener todo su material organizado; no cuidan que el entorno sea suficientemente
tranquilo.
Pierden mucho el tiempo, la
mayoría de las veces inconscientemente: se levantan frecuentemente, leen y
vuelven a leer pero sin profundizar, estudian con los amigos pero sin
aprovechar l tiempo, etc.
Predomina la cantidad de
horas de estudio sobre la calidad del tiempo dedicado.
Falta de
planificación
No saben organizar el
tiempo disponible, lo que se traduce, cuando se acercan los exámenes, en la
sensación de que les ha "pillado el toro".
Comenzó el
curso, pensaban que quedaba mucho tiempo hasta los exámenes pero el curso ha
ido pasando rápidamente y cuando quieren reaccionar es ya demasiado tarde, no
hay tiempo de preparar bien las asignaturas.
Algunos estudiantes deciden
entonces dejar un par de asignaturas para septiembre y tratar de centrase en
las otras.De entrada ya tienen dos asignaturas suspendidas y si del resto
fallan en alguna(s) se pueden ver con 3 / 4 asignaturas para verano con lo que
se han quedado sin vacaciones.
A veces son estudiantes que
llevan medianamente bien las asignaturas, pero que no saben planificar las
semanas de los exámenes, ver con que tiempo cuentan entre examen y examen para
repasar.
Se les termina amontonando
el trabajo, no disponen del tiempo suficiente para los repasos necesarios y
terminan suspendiendo asignaturas que conocían pero a las que les ha faltado
una última revisión.
No llevan la
asignatura al día
Son alumnos que van
estudiando, pero siempre por detrás del ritmo de la clase, con varias
lecciones desfasadas.
Esto les dificulta seguir
las explicaciones del profesor, desaprovechando esta primera y fundamental toma
de contacto con la materia.
Como tampoco han resuelto
los deberes del día, sino que van varias lecciones por detrás, las correcciones
en clase apenas les aporta algo.
Falta de ambición
Muchos estudiantes se
contentan con aprobar las asignaturas y pasar al siguiente curso, no se
plantean lograr notas brillantes, lo que se traduce muchas veces en la ley
del mínimo esfuerzo (hacer lo necesario para aprobar y nada más).
Esto les deja sin
margen de seguridad.
Si un estudiante se prepara
pasa obtener como mínimo un 8, si el examen le sale mal es muy probable que
obtenga al menos un 5 o un 6, con lo que habrá aprobado.
Si por el contrario se
prepara para obtener tan sólo un 5, si le va mal el examen es probable que termine
con un 3 o un 4, suspendiéndolo.
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